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De mis memorias: Luisito Rey
Blog de Joseph Cáceres (Dominicana, 24 abril 2008)
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DE MIS MEMORIAS: LUISITO REY
jueves, 24 de abril de 2008
Publicado por Joseph Caceres en 4/24/2008 02:28:00 a. m. 

Julio Iglesias y Luis Miguel tienen algo en común.
Sus padres tenían tanta preferencia por la República Dominicana que ambos llegaron a residir en el país.
Y de qué manera, porque los dos tenían una gran predilección por las chicas criollas.
Eran dos verdugos...
En el caso de Luisito Rey venía con tanta frecuencia a cantar en el viejo Maunaloa, que se decidió por quedarse a vivir aquí.
Se enamoró de la bonita Graciela Henríquez, la hermana de Guillermo Henríquez (Don Guillermo), antes de que se fuera a residir a Miami.
Recuerdo que Don Guillermo se molestó bastante cuando publicamos en El Nacional que Luisito pretendía a su hermana Graciela.
De Luisito Rey recuerdo muchas anécdotas y ocurrencias propias de aquellos tiempos en que la radio tocaba incesantemente sus temas “Exito”, “Frente a Una Copa de Vino”, “La Gran Ciudad”.
Por ahí anda una foto de Luisito con Luismi todavía pequeño frente al antiguo hotel Jaragua.
Precisamente del viejo Jaragua tenemos una anécdota con Luisito.
En una ocasión en que actuaba en el Maunaloa de los años setenta, la contrapartre criolla era el “show” de Manuel Logroño y Las Panteras, entre cuyas integrantes se encontraba la hermosa María Ålonso, nuestra compañera sentimental por muchos años.
Cometimos el error de acudir a ver el “show” en compañia de tres muchachas a las que se les identificaba como las “chicas del general Guarién Cabrera” .
A los periodistas de entonces ni siquiera las mujeres de los generales se les “salvaban”.
Pero, un incidente de celos por poco degenera en un pleito de mujeres.
La seguridad del Maunaloa tuvo que intervenir para controlar a María Alonso exacerbada con las chicas del general.
El asunto es que había convenido con Luisito hacer un gran bonche cuando terminara su actuación en El Maunaloa.
Solucionado el incidente salimos junto a las chicas del general Guarién hacia el hotel Jaragua.
A María Alonso no hubo forma de dejarla y se le incluyo en el bonche para evitar más problemas.
Observé un detalle que no olvido. Luisito puso su guitarra en un asiento del automóvil y prefirió que una de las muchachas se quedara.
No quiso que viajara en el baul del carro, sino colocada en un asiento, como si fuera una gente, con su cinturón de seguridad y todo.
El tipo no comía cuentos con su guitarra...era sagrada.
En el Jaragua conseguimos que Joselyn Gutierrez nos abriera la suite del general Ney Nivar Seijas, a la sazón Jefe de la Policía Nacional, donde armamos una fiesta de “apaga y vamonos’ con Luisito Rey cantando y las mujeres bailando.
De todo eso le hablé a Luis Miguel en una ocasión en el hotel Fontanebleu de Miami y se sorprendió bastante de todas las correrías de su papá en Santo Domingo.
Le dije que fui bien amigo de su padre en vida
y eso le llevó a invitarnos a una presentación que hizo en el estadio Hiram Bithor contratado Marisa Casiano en Puerto Rico.
Pienso más que todo que su interés en escuchar lo que le contaba mucho tenía que ver con conocer detalles que le lleven a determinar qué sucedió realmente con la misteriosa desapareción de su madre Marcela Bastén, lo cual forma parte de un lado oscuro de su vida y la de su papá Luisito Rey, del cual se separó luego de todo el adiestramiento y el empeño que puso en el desde niño.
No hay duda de que tras su muerte se anida en el algun dejo de remordimiento.