Nota de prensa | En la prehistoria del Luis Miguel imperial está la clave de su presente torturado | La voz del interior (Argentina, 12 de abril de 2018)




En la prehistoria del Luis Miguel imperial está la clave de su presente torturado
La voz del interior (Córdoba, Argentina, 12 abril 2018)
(Link)



En la prehistoria del Luis Miguel imperial está la clave de su presente torturado
12 de abril de 2018, 00:01  •  Música  > biografia
Por Germán Arrascaeta



Eso deja claro la biografía no autorizada de Javier León Herrera, quien respalda toda conclusión con testimonios y documentos. El libro de 276 páginas, absolutamente recomendable.

Hace unos días, y por intermedio de la editorial Aguilar, se publicó en Argentina Luis Miguel, la historia, una biografía del cantante latino escrita por el periodista Javier León Herrera, corresponsal de Televisa en Los Ángeles.

El libro de 276 páginas es una bio no oficial y, por sobre todas las cosas, se enfoca en la relación del astro (mejicano por residencia) con sus padres Luisito Rey y Marcela Basteri. Relación que fue tormentosa en el primer caso y entrañable-angustiosa, en el segundo.

Herrera, que escribió Luis Miguel, la historia con la colaboración de Juan Manuel Navarro, se destaca por haber respaldado cada historia con testimonios y documentos. Y cuando hace una especulación, lo aclara previamente.

"La oscuridad de algunos episodios provocó una personalidad opaca, inestable emocionalmente, dada a los excesos y a las excentricidades e irremediablemente abocada a sucesos polémicos como los que el artista ha protagonizado en los últimos tiempos”, concluye Herrera en el comienzo del libro, antes de atender momentos clave en la vida de Luis Miguel.

“La historia de Luis Miguel es la historia de un hombre marcado por su pasado, un drama humano en la trastienda de una leyenda que, conforme avanza el paso de los años, siente la desmotivación propia de la inestabilidad emocional que le persigue. Un hombre solo, un ídolo que no confía en nadie y que avanza hacia adelante, forjando y alimentando su leyenda, con un final que nadie sería capaz de aventurar”, añade.


A continuación, algunos momentos de la prehistoria del Luis Miguel imperial que todos conocemos, en la pluma de León Herrera.

El cantautor andaluz Luisito Rey y la joven italiana Marcela Basteri se conocen en Mar del Plata, a fines de los '60 y en la confitería París, donde él era la estrella de la noche.

“Fue en la ciudad vacacional veraniega por antonomasia de los bonaerenses, Mar del Plata, donde Luisito Rey conocería a una joven hija de un emigrante italiano originario de Massa-Carrara. La hizo su compañera, y puesto que ella nada tenía que ver con el medio artístico, inventó una historia. Le hizo creer a la opinión pública que Marcela era lo que no era. Ella, cegada por la pasión, aun con la oposición de su padre, dejó todo y siguió los pasos del cantautor, una decisión que marcaría su trágico destino, iniciado con el encuentro casual de un español y una italiana en una ciudad costeña argentina”.

“Cuando Marcela llegó al local con su madrastra Cata, eligieron una mesa junto al pasillo por donde subían los artistas al escenario. Después de la actuación, Luisito mandó a su hermano para pedir permiso y sentarse a la mesa donde estaba aquella joven que le había dejado sin respiración y había sacado su costado más poético durante la interpretación, guitarra en mano, que acababa de ofrecer a su auditorio. La palabrería seductora de Luisito se fue clavando en el corazón de la tímida Marcela, que salió del encuentro tocada por aquel artista delgado y bajito, de larga cabellera, que la había bombardeado a piropos”.

Luis Miguel nació en San Juan de Puerto Rico y no en Veracruz, tal como hizo constar su padre tras adulterar documentación pública.

“Marcela Basteri rompió aguas en su casa a las 5 de la tarde del sábado 18 de abril después de dos días de contracciones. Los astros estaban bajo el signo de Aries. Un día en el que la prensa hablaba del final feliz de la azarosa expedición espacial del Apolo XIII que había logrado regresar a la tierra procedente del espacio estelar, justo a donde se dirigiría en el futuro la criatura que estaba por nacer en San Juan de Puerto Rico. A las 10 de la noche, luego de examinar a la mamá en el hospital San Jorge de Santurce, el doctor Charles F. Llenza diagnosticó que el niño venía de nalgas, por lo que tenían que preparar todo rápidamente para una cesárea. La intervención fue todo un éxito y Luis Miguel nació exactamente a las 11.30 PM del sábado 18 de abril en el mencionado hospital boricua. En el certificado de nacimiento de Luis Miguel, que fue inscripto en el registro civil puertorriqueño el 9 de julio de 1970, consta la fecha equivocada, el 19 de abril”.

El debut de Luis Miguel se produjo a comienzos de los '80 en Ciudad Juárez, cuando su padre estaba acuciado por deudas y veía en el niño cantor la posibilidad de generar dinero fresco. Tras este concierto, de resultado exitosísimo, se marcó el comienzo de Luisito padre como mánager de Luis Miguel hijo.

“La actuación de Luis Miguel era impresionante, se atrevía con canciones en inglés, pero en la famosa Malagueña salerosa, el popular son mejicano, era algo fuera de serie, la facilidad de alcanzar los agudos y subir hasta tres tonos, mientras el arte de su padre con la guitarra era un complemento perfecto. Fuera de eso, llamaban mucho la atención las dotes interpretativas que demostraba en cada tema, como un auténtico y veterano profesional”.

Ya con contratos discográficos firmados y, por ende, con obligaciones asumidas, Luisito convierte al niño Luis Miguel en adicto a la cocaína.

“El nuevo estatus que consiguieron a raíz del lanzamiento de Luis Miguel supuso un punto de inflexión en el agravamiento de la adicción de Luisito a la cocaína, en la que induciría a su hijo como si de una medicina se tratara, con la excusa de que lo haría rendir mejor en las presentaciones y en el ritmo exigente, un tanto avaricioso, del apretado calendario de las giras, un hecho del que ni sus propios hermanos han tenido pudor en contar públicamente en televisión”.

El debut sexual de Luis Miguel se produjo en Río de Janeiro, en el marco de una visita promocional y años después de que su padre Luis trillara relaciones con Carlos Colla, con quien protagonizó “juergas locas de caipiriñas, cocaína y mulatas espectaculares”.

“A Luisito no se le había ocurrido otra cosa que iniciar a su hijo en las artes del amor de la mano de una de aquellas mujeres de sexo por encargo que él tanto frecuentaba. No tuvo reparo en comentárselo a Colla y justificó esta idea diciendo que Luis Miguel ya era un jovencito y que en los nuevos discos habría que explotar una idea más sensual, por lo que era bueno que fuera aprendiendo de qué iba eso del amor. Luisito no reparó en dejar a su hijo a solas con una espectacular mujer, muy profesional, que cuando se marchó hizo un comentario irónico. La habían contratado para que fuera suave y delicada con la primera vez del muchacho y ella dejó entrever que lo había visto muy espabilado”.

Luis Miguel intentó formalizar con Mariana Yazbek, pero su padre combatió la relación.

“Mariana lograba rescatarlo y llevarlo a otro mundo, como en la fiesta de cumpleaños de abril de 1988. Ella quiso preparar algo especial en el departamento de Tecamachalco, pero el papá boicoteó esa fiesta organizando otro, siguiendo su modus operandi oficial. Convirtió el penthouse en un avispero de gentes donde no quería ver ni en pintura a la novia de su hijo. Pero esta apareció, acudió atendiendo la llamada de auxilio de su amado. Se sorprendió de la escena, lo encontró solo y deprimido en su cuarto, le dijo que se alistara porque se iban a la otra casa, y allí fue otra cosa. Él se transformó, compartió, disfrutó de la comida árabe especial que le habían preparado, cantaron con un mariachi y por momentos creyó que era posible el triunfo del amor verdadero y de la persona verdadera, que no era otra que el joven que se mostraba sensible con los pobres de la calle, el que se ponía feliz porque al fin tenía la tarjeta para gastar su propio dinero… El sufrimiento de su pareja conmovía a Mariana, quien no tardó en darse cuenta de que era un estorbo para la alargada sombra de su papá”.

Una hipótesis sobre la desaparición de Marcela, su madre.

“Se preguntarán, ¿qué pasó realmente con Marcela Basteri? ¿Por qué Luis Miguel se bloqueó de la noche a la mañana y dejó de comunicarse con la que él consideraba su 'verdadera familia' al punto de no atender siquiera el entierro de su abuelo Sergio? Desde el máximo rigor y absoluto respeto, la información a la que tuve acceso durante mi trabajo de campo para la elaboración de Luis mi rey me asustó, y sin entrar en algunos detalles desmesurados por la delicadeza del asunto, y porque no hay pruebas que sustenten los hechos, me aseguraba que Marcela murió en 1986 por causas no naturales. El paso del tiempo y la ausencia de noticias de su paradero por desgracia van corroborando esa información. Personalmente, creo que Luis Miguel lo sabe, aunque nunca se lo pude preguntar directamente, y eso desde luego explicaría muchas cosas sobre su comportamiento en determinadas situaciones y con determinadas personas”.