Nota de prensa | La verdad conocida de Luis Rey, el padre de Luis Miguel, y las teorías que rodearon su truculenta vida | Univisión (Miami, 1 junio 2018)




La verdad conocida de Luis Rey, el padre de Luis Miguel, y las teorías que rodearon su truculenta vida
Univisión (Miami, 1 junio 2018)
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ENTRETENIMIENTO
La verdad conocida de Luis Rey, el padre de Luis Miguel, y las teorías que rodearon su truculenta vida
Obsesionado con la fama desde su niñez, el compositor español fue capaz de todo para convertir a su hijo mayor en el cantante más popular de América Latina. De cómo vivió y cómo murió hay muchas versiones, pero esta es la historia más verosímil.
MIGUEL CANE - 10 MAY 2018 – 6:10 PM EDT

En la vida del cantante Luis Miguel hay dos figuras clave que resultan particularmente intrigantes por las controversias y misterios que los rodean: se trata de sus padres, Marcela Basteri y Luis Rey. Éste especialmente es una figura polémica, ya que fue un personaje singular: carismático, manipulador y cruel, fue el principal creador de la carrera de un ídolo, pero pagando un precio muy alto por ello.

Esta es el relato de cómo Luis Rey afectó, en todos los sentidos, el futuro que tendría su talentoso hijo. Luis Miguel llegó a deshacerse de él, aunque continúa la duda sobre si hubo reconciliación en sus momentos finales.



El niño prodigio

Los padres de Luis Rey, Rafael Gallego Rey y Matilde Sánchez Repiso, eran cantantes de flamenco, por lo que Luis Gallego Sánchez, nacido en Cádiz (España) el 28 de junio de 1945, sintió una inclinación musical desde la infancia, y con el apoyo incondicional de su madre, inició su carrera como niño cantaor en una radiodifusora de esa ciudad andaluza, como concursante en un programa llamado Café de Redacción, donde obtuvo el primer premio.

Con habilidad para la guitarra y un notable carisma, a los 9 años se cambió el nombre por Luis Gasán (un apócope de sus dos apellidos) y se incorporó al grupo musical folclórico Los Joselitos del Cante, yéndose con su madre -y cuando ella no podía, con su hermano Mario- de chaperón, en giras por toda España.

En 1954 se traslada a Madrid junto con su madre y sus hermanos, mientras que el padre permaneció en Cádiz. Siguió cantando y presentándose en teatros, tanto con el grupo como en solitario y, posteriormente, se trasladó a Barcelona. A mediados de la década de 1960, cuando ya era un adolescente y con el nombre de ' Luisito Rey' cantaba versiones en español de temas pop americanos o adaptaba temas flamencos al ritmo del twist. Ese trabajo no le hacía feliz, porque había descubierto una rama del oficio musical que le gustaba más: la composición. Fue así que comenzó a crear temas y aunque tuvo un éxito considerable con el tema ' Frente a una copa de vino', se trasladó a Argentina para actuar y esto resultaría crucial en su vida de muchas maneras. - En la grandilocuencia que lo caracterizaría después, solía contar a quienes lo conocían que había escrito para figuras de gran importancia como Yves Montand y Edith Piaf, lo cual nunca se pudo probar, ya que, por ejemplo, Piaf murió en 1963, y no podía desmentirlo.



Ella se llamaba Marcela

No hay una versión definitiva acerca de cómo Luis conoció a Marcela Basteri, una joven nacida en Carrara, Italia, el 10 de diciembre 1946, que se había mudado con su padre y su madrastra a Mar del Plata, donde se conocieron. Según relata Javier León Herrera en su libro 'Luis Miguel: La Historia', "el flechazo fue fulminante".

A Luis, que era moreno y de mediana estatura, la modelo alta y rubia, de ojos claros, le resultó irresistible y la conquistó con varios detalles, entre ellos, componerle la canción ' Marcela', que posteriormente aparecería en ' Directo al corazón' (1982), el primer álbum de Luis Miguel.

Al respecto de cuándo (y si) se casaron, hay múltiples versiones. Esto se debe a que el propio Luis, ejerciendo control sobre la percepción pública de él y los suyos -algo que iría haciéndose más y más enfermizo al paso de los años-, era capaz de modificar su historia personal a su antojo.

De acuerdo con el libro de León Herrera, la pareja comienza a vivir como matrimonio entre los meses de noviembre y diciembre de 1968. En 1969, Marcela queda encinta de su primer hijo (en total la pareja engendra tres) y el 19 de abril de 1970 nació en San Juan de Puerto Rico. Por años, incluso presentando actas de nacimiento falsificadas, según el libro, dijo que el parto tuvo lugar en Veracruz. Su primogénito, Luis Miguel, a quien decía que nombró así en honor a su presunta amistad con el torero Luis Miguel Dominguín, al que en realidad admiraba enormemente.

La relación de Luis Rey con Marcela -que había hispanizado su nombre desde que se mudó a Argentina siendo una adolescente- tuvo muchos altibajos. En diversos programas de televisión, tanto en México como en España, testimonios de familiares y amigos señalaron que había una violencia psicológica constante en su vida conyugal, con Luis ejerciendo presión sobre ella mediante amenazas y otras manipulaciones.

En su libro, León Herrera hace alusión a que Luis Rey utilizaba lo mismo estupefacientes que a sus propios hijos, para obligarla a hacer cosas que ella no deseaba. Esto gradualmente iría anulando la personalidad de Marcela. Los nacimientos de otros dos hijos, Alejandro (en 1972) y Sergio (en 1984), no hicieron nada por mejorar la relación. En 1986 es cuando se tienen las últimas noticias sobre ella antes de su inexplicable desaparición, que ha dado pie a decenas de teorías a cual más morbosas su destino.



El éxito a cualquier precio

Entre las especulaciones que han dejado de serlo, confirmadas con la autorización de Luis Miguel en su serie biográfica (misma que contó con su amplia cooperación, el cantante es uno de sus productores ejecutivos), Luis Rey en efecto decidió que no había obstáculo que le impidera alcanzar, aunque fuera por interpósita persona -en este caso, su primogénito-, la fama con la que había estado obsesionado.

Después de pasar una temporada en España, donde la caída de la dictadura franquista y el ambiente que trajo la transición no le ofrecieron un lugar -su folclórico pop había pasado de moda-, la familia Gallego-Basteri se instaló en México, donde el espectro del fracaso seguía haciéndose presente; el que Luis Miguel tuviera una voz privilegiada, fue lo que, en un último albur desesperado, se le reveló para afianzar una carrera y hacer una fortuna.

En el programa Ventaneando, el actor Andrés García, amigo de Luis Rey en esa época (incluso les dio hospedaje gratuito en una casa amueblada de su propiedad a finales de 1980), relató cómo la primera presentación del chiquillo se dio por sugerencia insistente de Luis Rey, en un cabaret de Ciudad Juárez, Chihuahua, ante unas 600 personas, como parte de un espectáculo que el entonces galán de cine y TV encabezaba. Sería después, que el propio García sirvió como un enlace entre Rey, cada vez más ambicioso y el general Arturo Durazo, el entonces todopoderoso jefe de la policía de México (que caería en desgracia al final del sexenio, en 1982 en medio de un calamitoso escándalo por corrupción).

García recordó, para la periodista Patricia Chapoy en Ventaneando, que él mismo le dijo a Luis Rey que si entraba en tratos con Durazo Moreno, no había vuelta atrás: " Yo le dije que era el diablo. Que si se asociaban, no había salida y él aceptó. Lo que quería era el éxito de Micky (como llaman a Luis Miguel en su entorno), yo creo que porque era como el éxito de él mismo".

En la serie, Luis Rey, encarnado por le versátil intérprete español Óscar Jaenada -quien ya había interpretado a Cantinflas en cine- es expuesto como una persona ególatra, orgullosa, violenta, abusiva, codiciosa y prepotente. Después del lanzamiento oficial de Luis Miguel como cantante en la recepción nupcial de Paulina López-Portillo Romano, la hija menor del entonces primer mandatario de México, José López Portillo y su excéntrica cónyuge, doña Carmen Romano, Rey se dedicó las 24 horas del día a manejar la vida de su hijo.

Precisamente una de las cosas a las que aluden tanto León Herrera como la teleserie autorizada por el cantante es esa presentación en la boda celebrada en el Colegio Militar de México, el viernes 29 de mayo de 1981. Para obtener la recomendación de Durazo con la familia presidencial, Luis Rey habría llegado a arreglar un 'trato' con el policía, en el que los favores sexuales de la muy atractiva Marcela estarían en juego. Aunque no hay pruebas de estos rumores y los principales involucrados no pueden admitirlo ni desmentirlo, hay una gran cantidad de personas cercanas a Rey que dan por buenas esas sospechas .



La fama, otra droga

Era tal la obsesión por tener a su hijo dando decenas de conciertos y entrevistas, que a los 14 años, Luis Rey le proporcionaba cocaína “para estimularlo” y que pudiera soportar la fama y la carga de trabajo, así lo reveló Sergio Riesenberg, director del Festival de la Canción de Viña del Mar, según cita el diario El Universal.

“Luisito Rey empieza a explotar a este niño (Luis Miguel), yo estuve con ambos en el Hotel O’Higgins de Viña del Mar y vi como trataba a Luis Miguel. No le pegaba, pero por Dios que le gritaba”.

Por otro lado, explotaba su imagen de todas las maneras posibles, aprovechando el frenesí de sus admiradoras, principalmente adolescentes. De este modo, Luis Miguel filmó -en contra de su voluntad- dos películas de ínfima calidad -' Ya nunca más', en 1984 y ' Fiebre de amor', al lado de la también entonces adolescente Lucero- y participó en campañas publicitarias para papas fritas (siendo que aborrecía la comida chatarra, como señala León Herrrera), y grababa como mínimo dos LPs por año.



Este frenético ritmo de trabajo y vida hizo que el cantante en realidad no terminara ni siquiera la educación primaria, y no existen indicios de que haya seguido estudiando. La exigencia e influencia de Luis Rey sobre su hijo no dejaba lugar para nada: las amistades tenía que aprobarlas (o, en algunos casos, proveerlas) él, así como lo que comía, veía o hacía.

Poco antes de morir de cáncer en abril de 2017, la exactriz Abril Campillo, que entre 1985 y 1987 fue pareja de Luis Rey (justo en el periodo en el que Marcela desaparece del mapa) relató en una extensa entrevista radial para la cadena Radio Fórmula, que Luis Rey era tan excesivo en su obsesión con manipular y controlar a Luis Miguel (a quien Campillo describió como un "ruiseñor enjaulado") que fue capaz de contratar a una profesional de Río de Janeiro para que lo iniciara en el sexo a los quince años, durante un alto en su gira por Sudamérica.

"El 90% de las cosas que Luis [Rey] decía sobre sí mismo", recordó Campillo, " eran mentiras que él mismo contó, y que se dedicó a engrandecer. Pero también hay un 10% de cosas sobre él que eran terribles y espantosas y francamente, no creo que nunca nadie se atreva a decirlas".



Misterios, rupturas y la caída final

¿Qué hizo Luis Rey con las proverbiales carretadas de dinero que hizo ganar a su hijo? Nadie a ciencia cierta lo sabe: como ocurre con sus detalles personales, esto es objeto de contradicciones. Según Vicente Gallego, el hermano menor de Luis, que colaboró con él varios años, éste amasó una fortuna que derrochó en drogas, fiestas y mujeres. Otros aseguran que era tan avaro que era capaz de vivir sin lujos con tal de no gastar sus ahorros.

En este periodo de mayor exigencia y control sobre Luis Miguel, la familia ya se había fragmentado. Si bien durante diez años, entre 1970 y 1980 habían vivido como nómadas, la semblanza de normalidad que Marcela había tratado de mantener -teniendo incluso otro hijo- se disolvió entre peleas y violencia emocional. La exvedete Grace Renat, una de las pocas amigas cercanas de Marcela en Ciudad de México, declaró para Ventaneando, que otra causa de problemas, además de las frecuentes infidelidades y el uso de drogas de Luis, fue que impidió a su cónyuge ser coadministradora de los fondos de la corporación en la que había convertido a su hijo.

"Ella quería que Micky tuviera una infancia normal y feliz" dijo a las cámaras Renat, que ahora se encuentra retirada del medio artístico ", y Luis no lo permitía. Era día y noche ensayar, cantar, presentaciones, viajes. Esto le causaba gran estrés a Marcela, porque para Luis solo existía Micky y prácticamente ignoraba a sus otros hijos. Cuando ya no pudo más, se separó de Luis y ella se quedó con la custodia de los niños, pero ellos veían a su padre todos los días, especialmente Micky, porque trabajaban juntos. Y él quería que él se quedara con él de tiempo completo, aunque cuando ella me dijo que se iba a Italia a pasar un tiempo con su familia, quería llevarse a los tres. Y pensé que volvería, porque ella quería volver, pero no la vi ya nunca".

La desaparición de Marcela en 1986 es un misterio sin resolver. La última vez que se la vio en público con su hijo fue durante un concierto en Luna Park, en Buenos Aires, donde el entonces adolescente Luis Miguel le cantó el tema escrito por su padre, delante de miles de fans. Esto tuvo lugar en diciembre de 1985. Al poco tiempo, Marcela salió de México con sus dos hijos menores, Alejandro -que fue internado en un colegio en España- y Sergio, que se quedó al cuidado de su abuela paterna, Matilde, en Madrid, cuando Marcela desapareció sin dejar rastro, si bien hay muchas teorías sobre su paradero: la más reciente (y falsa), apuntaba a que podría tratarse de una mujer indigente que vivía en Buenos Aires.

León Herrera, en un capítulo de su libro dedicado exclusivamente a este misterio, señala que, después de pasar unos meses en Carrara con su tía Adua Basteri, Marcela viajó a Madrid con Sergio para entrevistarse con Luis Rey. Las versiones aquí se contradicen, ya que mientras la familia Gallego asegura que ella buscaba una reconciliación, la señora Basteri y el resto de la familia de Marcela afirman que ella estaba dispuesta a separarse definitivamente y su encuentro con Luis Rey sería para llegar a un acuerdo de guardia y custodia.

Según Adua Basteri, su deseo, después de reunirse con Luis en Madrid era viajar a México con Alejandro y Sergio para encontrarse con Luis Miguel. Sin embargo, luego de este suceso, Marcela desapareció misteriosamente sin que hasta la fecha se conozca su paradero, dejando a su hijo menor, entonces de apenas 2 años, al cuidado de su suegra, detalle que los Basteri encontraron incongruente, dado que la relación entre Marcela y Matilde Sánchez era distante y poco cordial. Otra de las teorías sobre el paradero de Marcela asegura que está muerta.

Luis Rey demostró ser un genio de las relaciones públicas y en este rol encontró el éxito que lo eludió cuando era cantante: Luis Miguel se había convertido en el ídolo juvenil que México seguía y tenía un renombre que incluso opacaba el de figuras como José José y hasta Juan Gabriel. Era Luis quien negociaba con las disqueras, los medios, las plazas de concierto y -nuevamente sin que pueda demostrarse, según León Herrera- también con figuras del bajo mundo, con quienes habría entrado en contacto y contubernio gracias a sus tratos con Arturo Durazo.

Sin embargo, su manipulación maestra -que incluyó hacer creer a Luis Miguel y a Alejandro que su madre no quería verlos- se fue desgastando a medida que aumentaba la presión metía a su joven tesoro y éste acabó por rebelarse a los 18 años, cuando fue flor de escándalo al despedir a su padre, disolver la compañía que éste había creado a su costa, y contratar al argentino Hugo López, un mánager con experiencia y contactos internacionales, para que llevara su carrera, algo que López hizo hasta su muerte, en 1993, cuando Luis Miguel estaba en la cumbre con su célebre disco de boleros 'Romance', mismo que alcanzó ventas millonarias.



Mi padre, ese extraño

Después de la ruptura profesional, señala León Herrera, padre e hijo prácticamente perderían contacto por cuatro años, los últimos en la vida de Luis Rey; donde antes había obediencia y devoción, ahora había una indiferencia total. Al punto que Luis Miguel no volvería a tomar una llamada de su padre.

Luis Rey, con el dinero que tenía, dejó México y se dedicó a viajar y a tener relaciones esporádicas con mujeres. Alejandro, su hijo mediano, lo veía poco y Sergio, el menor, menos incluso. De acuerdo a lo que relata Vicente Gallego, su hermano comenzó a beber en exceso y a descuidar su salud, al punto que a principios de diciembre de 1992, tuvo que ser internado en un hospital de Barcelona con neumonía. El 9 de diciembre, murió de forma fulminante a los 47 años.

Otro de los rumores alrededor de la muerte de Luis Rey es la asistencia de Luis Miguel al funeral. Algunos medios reportan que Luis Miguel visitó a su padre antes de morir y que no asistió al funeral. Mientras la revista Quién reportó que el interprete sí estuvo presente y que además, pagó los gastos funerarios.

La figura de Luis Rey sigue creando una profunda y oscura sombra en la leyenda dorada de 'El Sol', el sobrenombre que él mismo creó para su hijo. Es imposible mostrar un retrato fidedigno al ciento por ciento de un hombre que creó su propia reputación con verdades, medias verdades y mentiras, pero que pese a todos su matices negativos, logró vertir su talento en el de su hijo, para convertirlo en la figura más relevante de su generación. El que Luis Miguel haya pagado un precio muy elevado - y probablemente, según el biógrafo, Marcela haya pagado con su vida-, es otra historia, muy distinta.